Dillom lleva el exceso al límite con La Nueva Violencia, su nuevo disco
México, 19-Ago-2026 – Dillom no parece interesado en hacer música que pase de puntitas. Con La Nueva Violencia, su tercer álbum de estudio, el artista argentino se mete de lleno en un universo de exceso, deseo, consumo y caos para entregar uno de los trabajos más provocadores de su carrera.
Después de POST MORTEM (2022) y Por Cesárea (2024), Dillom vuelve con un disco que parece confirmar algo que ya se veía venir: se está convirtiendo en una de las figuras más particulares de la escena alternativa argentina y en una voz cada vez más interesante dentro de Latinoamérica.
Un álbum que no quiere portarse bien

Desde los primeros minutos, La Nueva Violencia deja claro que aquí no hay demasiado interés por seguir una fórmula.
El disco se mueve entre sonidos difíciles de encasillar y una producción que apuesta por la saturación. Hay momentos en los que todo parece estar a punto de salirse de control, y justo ahí está buena parte de su encanto.
El concepto también aparece en los nombres de algunas canciones. “Superdiversión”, “Papá Se Volvió Loco” y “Vedette” son apenas una muestra de un álbum que habla de espectáculo, deseo y consumo sin intentar suavizar demasiado sus ideas.
Y sí, puede resultar caótico. Pero parece que esa es precisamente la intención.
Dillom decidió esconder a sus invitados
Una de las decisiones más curiosas del álbum está en sus colaboraciones.
La Nueva Violencia reúne a nombres importantes de la escena internacional, entre ellos St. Vincent y Sebastian Murphy, vocalista de Viagra Boys. También participan Declan Mehrtens, de Amyl and the Sniffers, además de Juana Aguirre y Miranda!
Lo interesante es que Dillom decidió no colocar los nombres de estos artistas junto a las canciones en el tracklist.
La apuesta rompe con una costumbre cada vez más común en la industria: utilizar una colaboración como carta de presentación para llamar la atención sobre una canción. Aquí, en cambio, los invitados forman parte del universo del disco sin convertirse necesariamente en el gancho principal.
Es una decisión bastante coherente con la propuesta general de La Nueva Violencia: primero está la obra y después los nombres.
¿De qué habla La Nueva Violencia?
La canción que abre el álbum y comparte título con él puede funcionar como una especie de puerta de entrada a todo lo que viene después.
En una conversación con Billboard, Dillom explicó que la composición surgió a partir de escribir frases y pensamientos aparentemente desconectados para después encontrar una relación entre ellos.
Esa manera de construir la canción también ayuda a entender el resto del álbum. Las piezas no siempre parecen acomodarse de inmediato y, precisamente por eso, terminan formando un retrato extraño de la realidad que quiere mostrar.
El resultado es una colección de canciones que habla del exceso y la sobreestimulación desde un lugar exagerado, irreverente y, por momentos, bastante incómodo.
Un caos que funciona
Lo más interesante de La Nueva Violencia es que Dillom no parece querer explicarle al público qué está escuchando.
El disco puede brincar entre sonidos, ideas y ambientes sin pedir permiso. Hay humor, provocación y una sensación constante de estar frente a algo que podría romperse en cualquier momento.
Pero ese desorden tiene sentido.
En lugar de observar su época desde lejos para analizarla tranquilamente, Dillom toma todo aquello que la rodea —consumo, espectáculo, deseo y exceso— y lo lleva hasta las últimas consecuencias.
Por eso La Nueva Violencia no se siente como un álbum que simplemente quiere hablar de su generación. Es más bien una experiencia que intenta reproducir esa sensación de vivir rodeados de estímulos hasta que ya no sabemos muy bien qué hacer con ellos.
Y ahí está quizá su mayor acierto: Dillom no intenta hacer que el caos parezca bonito. Lo convierte en parte del espectáculo.
Redacción / Mitoteros Show.









