¿Erotismo o puro humo? La nueva Cumbres borrascosas y el malentendido del deseo en el cine
México, 13-Feb-2025 – Cada cierto tiempo Hollywood decide revivir un clásico… y esta vez le tocó a Cumbres borrascosas. La versión dirigida por Emerald Fennell, con Margot Robbie y Jacob Elordi al frente, llegó envuelta en una promesa clara: intensidad, pasión y una carga “erótica” que supuestamente actualizaría la novela de Emily Brontë para nuevas generaciones.
Spoiler emocional: no todo lo que brilla es deseo.

Mucho cuerpo, poca intimidad
La película apuesta fuerte por la estética. Iluminación calculada, encuadres que parecen editoriales de moda y una atmósfera que se siente más como fantasía estilizada que como drama victoriano. Todo es bonito. Todo es intenso. Todo es… muy producido.
Pero cuando hablamos de erotismo, la cosa no va de cuántas escenas explícitas caben en dos horas. Va de tensión. De silencios. De miradas que dicen más que cualquier diálogo. Y ahí es donde esta versión empieza a tambalear.
Sí, hay sexo. Sí, hay química física. Pero la intimidad —esa que incomoda y revela verdades— casi no aparece.
Amor tóxico disfrazado de pasión épica
La relación entre Catherine y Heathcliff nunca fue un cuento romántico tradicional. Siempre fue una historia atravesada por obsesión, resentimiento y diferencias de clase. Una conexión marcada por poder, orgullo y heridas abiertas.
El problema es que aquí esas capas se simplifican. La película parece más interesada en la intensidad visual que en cuestionar lo que realmente ocurre entre ellos: dependencia emocional, manipulación y un juego constante de quién hiere más profundo.
Cuando el conflicto social y las dinámicas de poder quedan en segundo plano, lo que queda es una narrativa que confunde intensidad con profundidad.
Estrellas que venden fuego

Margot Robbie y Jacob Elordi son magnéticos, eso no está en discusión. La cámara los ama. La campaña los explotó como pareja explosiva. Y claro, funcionan como imagen.
Pero el erotismo no nace solo de dos personas atractivas compartiendo plano. Nace del riesgo emocional. De la vulnerabilidad. De lo que está en juego.
Aquí, el deseo parece más una decisión estética que una consecuencia dramática.
Entonces… ¿qué es lo erótico?
Una película verdaderamente erótica no necesita gritarlo. Lo construye. Usa el deseo como herramienta para explorar identidad, poder, miedo, placer. No se limita a mostrar cuerpos; expone emociones.
Esta Cumbres borrascosas quiere sentirse provocadora, pero rara vez se atreve a incomodar. Prefiere el impacto visual antes que la incomodidad psicológica.
Y ahí está la diferencia entre lo sensual y lo superficial.
Al final, la pregunta no es si la película tiene sexo. La pregunta es si ese sexo significa algo. Y en esta ocasión, la respuesta se siente más cercana al espectáculo que a la intimidad.
Porque el verdadero erotismo no está en lo que se ve… sino en lo que se mueve por dentro.
Redacción / Mitoteros Show.









